PROPÓSITO QUE NOS INSPIRA

Si algo caracteriza a la gente de campo es la natural vocación por el esfuerzo. Desde la niñez, cuando deben caminar varias horas para llegar a la escuela, tienen en claro que nada se obtiene sin esfuerzo, y este concepto los acompaña por el resto de sus vidas. En este sentido, queremos poner en valor la cultura del esfuerzo que está directamente vinculada al mérito, el que implica seguir adelante después de una cosecha perdida, o de cualquiera de las muchas adversidades a las que están expuestas las personas que dedican sus días al campo.
Queremos premiar la natural apuesta a la esperanza, aunque la realidad pinte adversa. Queremos que los hijos del campo puedan imaginar un futuro promisorio y esperanzador en el campo.
Impulsamos el desarrollo tecnológico en el sector agropecuario porque queremos un campo que mejore su competitividad. Queremos premiar tecnologías que impliquen invertir en capital humano, con sus capacidades y talentos, ya que, independientemente de los vaivenes del mercado, eso es lo que permanece. Creemos fervientemente que las mejores oportunidades son las que surgen cuando hay gente con potencial para ser aprovechado al máximo.
El premio también es inclusivo porque queremos invitar a involucrarse en la realidad de la ruralidad a los innumerables talentos desarrollados en las ciudades. Campo y ciudad son dos caras de una misma realidad, que dialogan, se retroalimentan, y deben evolucionar y prosperar juntas. Sabemos que la ciudad tiene mucho para dar y para aportar a mejorar las condiciones de vida del hombre de campo y a fomentar el arraigo de la familia como actor principalísimo de la ruralidad.
Esta combinación de vocación por el esfuerzo con una sana esperanza constituye el sustrato en el que germina y se fortalece el emprendedorismo, el talento creativo y la vocación innovadora de quienes trabajan nuestra tierra.
Más que un premio a la tecnología, este es un premio al esfuerzo, al talento y la creatividad, puestos al servicio del hombre rural, al servicio de una sociedad más justa, más equitativa, más inclusiva y con más oportunidades para todos.

Quienes somos

La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias -Regional Córdoba- está integrada por las cuatro entidades gremiales del sector agropecuario: CARTEZ, CONINAGRO, FEDERACIÓN AGRARIA ARGENTINA Y SOCIEDAD RURAL ARGENTINA.
Se conformó, como organización intergremial en el año 2008, para defender los derechos de los productores agropecuarios, frente a la agresión que significó la sanción de la resolución 125, por parte del Gobierno Nacional, que establecía un régimen de retenciones confiscatorias a las exportaciones de granos.
Con el correr del tiempo, los vínculos entre las entidades se fueron consolidando y progresivamente se fue generando una agenda común en defensa de los intereses de los productores agropecuarios de Córdoba. Más aún, en un cambio de paradigma, se avanzó en un gremialismo más propositivo relacionado con las aspiraciones y una visión de futuro del agro cordobés.
En el año 2018, después de un proceso de maduración, se dio un paso más y la Comisión de Enlace de Córdoba se constituyó jurídicamente como fundación.
Este paso le permitió avanzar aún más en propuestas y acciones. A la luz de esta nueva institucionalidad se creó una agenda diferente, con una visión estratégica del sector y su relación con otros sectores productivos y con la sociedad.